Desde la antigua Grecia, muchos pueblos han introducido el olivo en su comunidad. Actualmente este árbol tiene una dimensión internacional, con diferentes símbolos según civilización.
En la antigua grecia
El olivo era considerado un símbolo de paz, victoria, gloria y riqueza. Además, durante los Juegos Olímpicos, los ex atletas victoriosos recibían una corona de ramas de olivo como recompensa. Los griegos tenían y siguen teniendo una expresión que incluye el olivo: «comemos pan y aceitunas juntos», simbolizando una fuerte amistad. En último lugar, este árbol también simboliza la fidelidad después de la famosa historia de Ulises y Penélope, aunque también la longevidad y la esperanza.
De la antigua Roma a la Italia moderna
En aquella época, el olivo era una ofrenda a la diosa Atenea, que se convirtió en un símbolo de éxito, victoria y paz. En los festivales anuales, el ganador del evento deportivo era honrado con una corona de ramas de olivo y un barril de aceite de oliva.
El Oráculo de Delfos decidió dar este privilegio a quien regalara a la ciudad el mejor de los presentes.
Poseidón regalo un rio de agua salada y Atenea creó el olivo.
Por supuesto ganó Atenea y el olivo fue y sigue siendo el símbolo de toda la cultura helénica y posteriormente romana.
Del olivo se extrajo el zumo de las olivas y se le denominó aceite de oliva virgen extra.