Ya hace un tiempo que los olivos se han convertido en una planta de jardín. Actualmente adornan jardines públicos y privados.
Su majestuosidad y belleza hacen del olivo un árbol extremadamente cotizado para acompañar jardines de chalets y mansiones que cuentan con un diseño y cuidado.
La adaptación de los olivos a terrenos ajardinados no es siempre fácil ya que el nivel de agua que necesita un césped o un olivo no es el mismo. Aún así conviven en todo tipo de jardines.
En los jardines el olivo se valora por su ramaje uniforme y por su tronco grueso y retorcido.


El Oráculo de Delfos decidió dar este privilegio a quien regalara a la ciudad el mejor de los presentes.
Poseidón regalo un rio de agua salada y Atenea creó el olivo.
Por supuesto ganó Atenea y el olivo fue y sigue siendo el símbolo de toda la cultura helénica y posteriormente romana.
Del olivo se extrajo el zumo de las olivas y se le denominó aceite de oliva virgen extra.